domingo, 3 de junio de 2018

ACARÍCIAME CON PALABRAS



CARICIAS CON PALABRAS.

(Luis Alberto Vidales Holguín) 



 Al llegar a clase, noto que hay un problemón, algunos se están gritando e insultado, de pie en la puerta observo y escucho atento lo que sucede, de repente uno de los chicos asistentes a la clase, grita fuertemente, ¡el profe! y los que estaban discutiendo rápidamente dejan de insultarse. Un silencio reina durante algunos segundos, luego los susurros, miradas y secretos a voz baja empiezan a trasladasen por todo el salón. La clase empieza acomodarse en medio de algunas burlas, miradas llenas de enojo y chirridos de pupitres al moverlos sin levantarlos del piso. Miro curiosamente a todos y cada uno de los chicos y chicas de séptimo grado, 33 almas, que en algún momento susurraron odio  y gritaban enojo.

Saludo. Un buenos días, con sabor a regaño, pensarían algunos. Llevo una hoja de papel en la que está fríamente calculada la clase, los tiempos, las actividades; pero mi mente busca rápidamente algo para bajar las tensiones del grupo que dividido estaba, entre los que gritan improperios y los que respondían soez-mente.

Hago el minuto de silencio habitual, algunos se molestan, pues parecen aborrecer el silencio, silencio que sana, que calma, que habla, al final una afonía total reina en el salón, únicamente lo trastoca el bullicio  encajado en las otras aulas de clase.

Dentro de mí, ¿Qué hago? a esto lo llaman los expertos, currículo oculto, generar una estrategia, un modo de abordar un problema que no estaba en los planes, que inesperadamente ocurre. O ¿debo, ejecutar lo planeado?

Mientras la clase enmudece, pienso y busco en mi pensamiento una actividad, una estrategia, algo que me ayude afrontar el evento del que fui testigo, algo que no sea un discurso catedrático, un regaño, una exhortación más.

Eureka!!! Alguna vez leí que una tribu africana para sanar el corazón de sus integrantes y propiciar espacios de afecto, hacen un circulo, ponen uno a uno los integrantes en mitad del mismo, mientras los demás gritan sus cualidades, sus  virtudes.

Recurro a esta gran metodología social para abordar el lio en el que se encuentran los estudiantes.

Después del saludo, vino el silencio, acto seguido explico la importancia de gritar en algunos casos, se grita cuando hay inconformidad, cuando se necesita ayuda, cuando se ama, al vender un producto en la calle, al pedir algo que se necesita urgentemente etc.

Pero hoy vamos aprovechar que estáis gritando, me valdré de esas energías para que le digáis a tus compañeros todas esas cualidades lindas que resaltan en su forma de actuar.

Algunos se miraban, fastidiados por la actividad, otros en cambio, reaccionaron con asombro y dispuestos a cumplir el reto. Es que así son los niños,  seres dispuestos a los retos, les gusta que los maestros pongamos en ellos pruebas difíciles o fáciles  no interesa, el hecho es jugar, divertirse y crear.

Se organizan en círculo, optamos por sentarnos en el suelo, pero  el que iba al centro se sentaba solitario en una silla, con sus ojos cerrados, mientras sus compañeros uno a uno gritaban sus cualidades, sus maravillas, sus potencialidades, sus buenas acciones, actitudes etc. Pasaron todos y al final  pareciera que las palabras fueran besos que amorosamente, suavizaban sus mejillas, algunos al escuchar las cosas que gritaban sus compañeros, dejaron derramar lágrimas, otros se ruborizaban y no podían ocultar sus emociones y su asombro.

Cerramos la actividad con un fuerte apretón de manos.

Conclusión: es bueno decir lo que sentimos, demos espacio a nuestros estudiantes de transmitir sus emociones, abramos momentos de construcción colectiva,  de encuentro. Tal vez esta no era la clase planeada, pero si fue la clase anhelada.

El conflicto en el aula se puede solucionar no buscando siempre elementos externos a él, es entre ellos mismos, los involucrados  donde yace la solución.


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Facebook: AlbertoVidales 






2 comentarios:

  1. Alberto. Excelente artículo. Seguramente quienes lo lean y hayan estado en aulas, con jóvenes llenos de necesidades de distintas índoles,se ven reflejado en esas lineas. Nuestra misión como docente es compleja y bañada de responsabilidad. Si bien es cierto los valores vienen desde sus hogares, somos los docentes los responsables de darle los matices acorde a la realidad que deseamos para nuestra sociedad.
    Sigue adelante, sigamos adelante... el camino es largo y lleno de escollos, que una vez superados nos llenan de satisfacción cuando vemos en el futuro a esos jóvenes alcanzando metas.
    Éxitos.
    Venezuela. 10.06.2018



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  2. Mil gracias por tu comentario la educación es el camino

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